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Músicas a orillas del Atlántico

admin| 08 dic 2016| 0 comments | Composiciones, Conciertos

Siempre he creído que las casualidades han marcado los cambios importantes en mi vida. Inexplicablemente, llegan en el momento propicio en el que las puedes afrontar y así me sucede con la música. Cada nuevo proyecto es una ilusionante serendipia, como la que voy a experimentar en las próximas semanas.

Del 10 al 22 de diciembre vuelvo a Costa Rica de la mano de mi amigo y compositor Marvin Camacho. Acompañado por la Orquesta Sinfónica de Heredia, estreno mundialmente la obra para acordeón y orquesta Los Caminos de Don Quijote, una composición creada ex profeso para mi interpretación y dedicada también a Begoña Lolo, directora del Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música de la Universidad Autónoma de Madrid. Bajo la batuta del maestro Eddie Mora, las notas sonarán por primera vez el domingo 18 en el Teatro Eugene O’Neill de San José y el lunes 19 en la Parroquia Inmaculada Concepción de Heredia.

Simbolismo tribal

El momento de la composición de Los Caminos de Don Quijote, el nombre y la interpretación están profundamente cargados de significado. 2016 ha sido Año Cervantino y Marvin posee un vínculo muy especial con Miguel de Cervantes, ya que además de músico es escritor, principalmente de poesía con varias publicaciones. En general, tiene un vínculo muy grande con España.

Mi particular visión sobre la obra es su carácter simbólico. Don Quijote era un soñador y, de alguna manera, creo que Marvin ha visto en mí también algo de ese espíritu. Por medio de su composición, Camacho establece un símil con los caminos de la vida, un concepto con el que me identifico.

Formalmente, Los Caminos de Don Quijote dura unos 10 minutos y está dividida en 3 fragmentos bien diferenciados. Se caracteriza por un lenguaje muy tribal, de timbres muy tribales con un color autóctono costarricense. Este carácter está logradamente plasmado en la composición, donde la percusión lo potencia.

Particella acordeón "Los caminos de Don Quijote"

Respecto al trabajo que he realizado con la obra, en primer lugar ha sido con una escucha previa de la partitura en formato midi. Tras recibir la partitura en papel, el proceso de asimilación y de ensayo de la composición ha sido muy enriquecedor. Actualmente, con las nuevas tecnologías, Marvin y yo hemos podido contactar por medio de Skype y, aunque él siempre me ha guiado en la construcción de la interpretación, me ha permitido sugerir algún tipo de efecto, que podía expresar las amplias posibilidades técnicas del acordeón, al mismo tiempo que encajar en el carácter simbólico y tribal de la obra. En este sentido, él ha sido muy flexible y ha confiado en mi criterio.

Además de los conciertos con orquesta, también tengo previstos dos como solista en la Universidad de Costa Rica y en la sede del Atlántico-Norte de la universidad.  En la selección de las obras del programa que voy a interpretar (música barroca, música contemporánea japonesa y compositores españoles de varias épocas), he buscado conexiones personales con los compositores o con el momento en el que las toqué por primera vez, aunque con algunas será la primera. Pasado el tiempo, en la música, nunca nada es igual, ni tan siquiera el músico es el mismo. Una obra interpretada en distintos momentos de tu vida nunca va a ser la misma.

Casi 10 años de hermanamiento

¿Y cómo surgió esta amistad musical? La historia se remonta al año 2007 y la celebración del I Ciclo ACIMUS (Asociación de Cooperación Ibero Americana en la Música), en el que tuve la oportunidad de colaborar gracias a la directora costarricense Susan Campos, compañera de los cursos del Doctorado en Historia y Ciencias de la Música de la Universidad Autónoma de Madrid. Marvin Camacho había acudido al concierto y al terminar, se acercó y me dijo: “Me ha encantado descubrir este instrumento de esta forma, esto yo no lo he visto en mi país y lo tienen que ver allí”. Y así de casual germinó la primera colaboración.

Jesús Mozo y Susan Campos

Marvin regresó a Costa Rica, donde comenzó a trabajar en su obra para acordeón y orquesta de cuerdas, que tituló Preludio de la Noche, la primera compuesta para este instrumento en aquel país. En noviembre de 2008, en el II Ciclo ACIMUS, estrené la obra en compañía del Quinteto de Cuerdas Diapente en el Auditorio Del Museo de América de Madrid.

La experiencia fue muy rápida, poco más de un año después de conocernos, en marzo de 2009 viajaba por primera vez a Costa Rica para estrenar en el país Preludio de la Noche. En la revista digital cultural La Retreta, tuve la oportunidad de contar cómo fue esta colaboración.

Jesús Mozo y Marvin Camacho

 

Costa Rica, marzo 2009

 

Acordeonistas Costa Rica, marzo 2009

Y de este modo quedó sembrada la semilla para nuevos encuentros. De aquel viaje surgió no sólo una relación profesional, sino también un vínculo personal. Siempre que él ha venido a España, hemos intentado vernos. Precisamente, la última vez que visitó nuestro país en 2015, me propuso una nueva colaboración con un formato orquestal diferente, con más de un solista. Aquel proyecto no pudo prosperar, pero este verano volvió a contactar conmigo y me comentó que tenía para mí otra composición entre manos: un nuevo concierto para acordeón y orquesta, Los Caminos de Don Quijote.

Pues he aquí este soñador, preparado para esta nueva vivencia en un lugar del mundo, de cuyo nombre sí quiero acordarme, Costa Rica.

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